Dos títulos, dos historias, dos épocas registran los anales de los Mayos de Navojoa.
En 1978-79 y 1999-00 pudimos soltar el grito de campeones y las dos veces ante los orgullosos Naranjeros de Hermosillo. |
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1978-1979: AL FIN… ¡CAMPEONES! El sueño largamente acariciado por más de 30 años y varias generaciones de aficionados, se convertía el 30 de enero de 1979, en una feliz y placentera realidad. Por ello inmediatamente después del cuarto triunfo de los Mayos sobre los Naranjeros en su propia casa del "Ciclón" Echeverría, los gritos de jubilo, bailes, cánticos y euforia generalizada fueron el contexto en que se inició la gran celebración. Los aficionados permanecieron por más de una hora de pie, vitoreando a sus héroes; el terreno de jugo fue invadido por millares de niños, jóvenes y adultos que querían estar cerca de quienes habían logrado la gran hazaña.
La gente se volcó a las calles de Navojoa y se contagió de la euforia que se manifestaba en el rostro de todos los que venían siguiendo a su equipo desde el Estadio. La gran fiesta se realizó en la esquina de Morelos y Pesquería prolongándose hasta el día siguiente. Había que disfrutar este campeonato. El título había costado muchos sacrificios, desvelos, sinsabores, esfuerzo, tenacidad y perseverancia de aficionados y directivos de diferentes épocas.
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1999-2000: ¡YO SI LE VOY... LE VOY A LOS MAYOS!
Después de 21 años del acontecimiento anterior, la afición del Mayo volvió a vivir, ahora con mayor intensidad, la alegría de un campeonato. Bajo la dirección de Víctor cuevas, los Mayos lucharon siempre por alcanzar el título. Se convirtieron en un equipo contendiente, afanoso, incansable. Estuvieron por ello siempre en la pelea, particularmente en los últimos 10 años habiendo participando casi siempre en las series de postemporada y alcanzando en la década de los noventas tres sub campeonatos; primero perdieron ante Hermosillo en la campaña 91-92 por 1-4, luego ante los mismos Naranjeros en la 93-94 por 0-4 y el último en la 97-98 ante los Venados de Mazatlán por 3-4.
Pero los Mayos regresaron con la camiseta bien puesta, ávidos de borrar las historias tristes. Conformaron un equipo de hombres más que de nombres, pero desde el principio demostraron que tenían casta de campeón. Dominaron las dos vueltas en puntos, vencieron a los Cañeros 4-1, batallaron un poco con los Águilas 4-3 y tuvieron un cierre espectacular barriendo en cuatro juegos a los Naranjeros, sus antiguos verdugos.
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